Mediante una simple extracción de sangre, se realiza un estudio biológico que detecta la intolerancia específica de cada paciente a un alimento, grupo de alimentos, conservantes y colorantes, lo que permite crear un programa dietético personal e intransferible.

El test de intolerancia alimentaria constituye un arma más, no esencial, que puede ayudar a personas a las que la restricción calórica no les funciona porque sufren alguna intolerancia alimentaria.

No conviene olvidar que una dieta sana y equilibrada, el ejercicio y el cambio de hábitos, así como una buena historia clínica y un seguimiento a medio y largo plazo, siguen siendo la base de cualquier buena terapia para adelgazar.

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