Consisten en la aplicación de diferentes sustancias químicas (ácido glicólico, salicílico, mandélico, kójico, fenol…) sobre la piel con el objeto de "pelar" o exfoliar las capas más externas de esta. Previamente a la aplicación del peeling realizaremos un estudio de la piel del paciente mediante luz de Wood.

Se usan para mejorar el aspecto de la piel dañada por el sol, disminuir arrugas, mejorar cicatrices de acné o varicela, y decolorar o eliminar manchas.

Los peelings pueden ser superficiales, medios o profundos dependiendo del poder de penetración de la sustancia química utilizada; en función de ello se eliminarán más o menos capas de piel. Se emplean sobre todo en la piel de la cara.

El peeling químico debe efectuarse de un modo científico y controlado por un profesional experimentado.

El número de peelings dependerá de la afección a tratar así como de los resultados obtenidos, pudiendo realizarse un tratamiento cada 21 días.

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